
Un espécimen típico de suelo se compone por diferentes partículas sólidas quedando espacios entre ellos a los que
se designan como poros o vacíos, los cuales están colmados de líquido o gas. Generalmente se establece que el
líquido es agua y el gas es aire, pero también pueden contener otros ingredientes como sales minerales o gases
resultantes de la descomposición de materias orgánicas.
El volumen y peso de las diferentes fases de la materia en la masa del suelo se representa esquemáticamente en la
figura.